Psiconutrición; las emociones que pesan. · BVG Psicologia
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Psiconutrición; las emociones que pesan.

Psiconutrición; las emociones que pesan.

Alimentación emocional

Es fácil ver el “estilismo” que las personas hacemos de la manera de querernos y como lo trasladamos a distintos aspectos de la vida. El tipo de trato y cuidado que una persona tiene hacia sí mismo se refleja en varios ámbitos de la vida y uno de ellos la comida.

Cuando tus emociones pesan

…se transforma en comida que tratamos y consumimos para satisfacer emociones. La relación con la comida, ya sea por abuso, control, o ausencia, es una estrategia estrechamente relacionada con la dificultad emocional por la que pasamos.

A través de la relación con la comida se expresan emociones, en ocasiones comemos en un contexto de alegría para celebrar un acontecimiento, otras veces se come por impulso, sin control, de forma exagerada, muchas veces a escondidas, buscando encontrar placer o castigo. Las preocupaciones sexuales también se reflejan en aquello que más influye en la “herramienta” con la que se vive el sexo, con el propio cuerpo, se embellece, se transforma, se cambia y lo hacemos con la comida que le damos.

la hamburguesa que llama al hambre emocional

Entendamos las emociones como una brújula que nos dice como nos influye, lo externo y lo interno. En función del estado emocional en el que nos encontramos tomamos diferentes decisiones sobre el tipo de comida, la frecuencia, el ritmo o rapidez y la cantidad.

El abordaje que proponemos es la psiconutrición como herramienta que nos ayude a conocer nuestra relación particular con la comida y así ser más efectivos para no canalizar las emociones a través de los alimentos.

El hambre:

Desde el inicio, la comida tiene una implicación bio-psico-social. Es una necesidad fisiológica que nos permite vivir, tiene una connotación emocional puesto que así la naturaleza se asegura que queramos cumplir dicha función, por el refuerzo de lo placentero en el comer y lo displacentero de no comer, de esta manera las emociones siguen vinculadas a la supervivencia y lo social en cuanto a la condición social humana para sobrevivir y perpetuar la especia. Siendo este el origen de lo que nos evoca la comida y como es algo tan fundamental y tan presente, parece normal que sea algo que cuidar para hacer de la mejor manera posible por nuestra salud.

El comer emocional es algo bidireccional entre la emoción, el pensamiento y la conducta, el comer. Y en la otra dirección, la acción de comer genera otro pensamiento que se traduce en emoción, de manera que se torna cíclico, de un lado a otro.

        EMOCIÓN    ⇔    PENSAMIENTO  ⇔  CONDUCTA (comer)

 

Los alimentos que elegimos son aquellos más prohibidos , acudes a la  comida para sentirte mejor , se suele vivir de manera poco consciente, aunque en otras ocasiones se busca a propósito por una permisividad, me lo merezco por trabajar tanto, por el estrés, porque me siento mal, porque me cuido mal….etc

 

 Para sentir en vez de comer, vamos a preguntarnos varias veces al día cómo nos  sentimos, de esta manera despertamos la conciencia de nuestro interior y nos ayudará a reconocer y gestionar nuestras emociones para separarlas de la comida.

 

No comer sin hambre, comer por aburrimiento, tristeza, estrés, ansiedad, etc, por cualquier emoción no es una buena gestión de las emociones, puesto que de esta manera pueden disminuir temporalmente por el placer de la comida pero de ningún modo abordan el tema que evoca esa emoción que se siente y se  adormilan con la comida, pero no se resuelven.

 

 

Respeta las señales de hambre de tu cuerpo, siente la satisfacción de nutrir el cuerpo y disfrutar los sabores.

 

 

Dos formas de hambre:

 

Hambre fisiológica; el cerebro genera la señal de hambre ante la necesidad fisiológica de alimento.

Hambre hedónica; por placer, el cuerpo está satisfecho con el consumo de alimentos que ha recibido. Sin necesidad fisiológica, es por el placer del sabor o la apetencia.

Aquí es donde se inicia el sistema de recompensa con la dopamina. La dopamina transmite sensación de placer y refuerza la acción de comer porque nos gustó, para que quede en la memoria y repitamos esta acción en el futuro. Los azúcares y las grasas procesadas activan el sistema de recompensa, el mismo sistema de recompensa que se activa en los procesos adictivos. Unido al aprendizaje asociativo tenemos el aumento de tolerancia para reforzar. Necesitamos mayor cantidad de dosis para generar el refuerzo de recompensa. Dado que el sistema que despierta el bucle hace complicado parar de comer por sentirse “mal” y sentirse “mal” por comer, y esto, en los casos más sencillos. Las relaciones patológicas con los alimentos generan trastornos de alimentación con patrones y síntomas específicos que aquí no vamos a abordar.





 

No evites sentir emociones

-El hambre fisiológica aparece de forma gradual Vs el hambre emocional que se presenta de golpe.

– El Hambre fisiológico, la persona elije aquel alimento que le administra el nutriente que necesita Vs el hambre emocional que comemos sabores intensos y que generan placer.

-El control y la conciencia; en condiciones de alimentación emocional se ve afectada y no se controla el ritmo ni la conciencia Vs el comer consciente donde se saborea, se sienten las texturas, la temperatura, se mastica lo necesario…

-En el hambre fisiológico, no hay emoción relacionada después de comer. La emoción después de comer por ansiedad o malestar es negativa.

 

Una vez presentado un poco de la alimentación, digamos que todos tenemos comer emocional. Mientras nuestro comer emocional no tenga consecuencias negativas, es parte de la vida. Si sientes que necesitas gestionar este tema, puedes acudir a un profesional.

BVG Psicología



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