Las emociones adaptativas: el enfado · BVG Psicologia
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Las emociones adaptativas: el enfado

el equilibrio en la tempestad

Las emociones adaptativas: el enfado

 

Es relativamente frecuente que en consulta lleguen personas  con  varios motivos de malestar. En la sesión algunas personas hablan de que creen que su forma de reaccionar es inadecuada, sienten mucho enfado, se irritan y reaccionan de forma violenta.

La personas que responden con mayor enfado sienten que los demás hacen algo que les genera esa reacción, y que ellos no quieren sentirse así, puesto que es una emoción displacentera. Cuando la emoción de enfado que aparece se vive como incontrolable, se adueña de nuestro pensamiento y cuerpo, y dura más tiempo del que creemos necesario el sujeto deja de tener control racional, se moviliza desde la rabia expresando violencia hacia fuera o hacia sí mismo.

 

Las explicaciones más comunes son:

  • *los causantes de su malestar tienen que sentir el dolor y la injusticia que han provocado
  •  *por una explicación de corrección y enseñanza para que aprendan lo que han hecho,
  • *por la sensación de nihilismo donde no importa nada y no se esfuerza en ponerse en el lugar del otro.

 

Los estímulos que provocan ira son varios, se traducen principalmente en los siguientes:

  • En caso de insatisfacción de nuestras necesidades.
  • Ante situación de invasión del espacio personal, sin permiso.
  • Por un ataque con daño
  • En momentos de intolerancia a la frustración.
  • EN personal suspicaces y desconfiadas, el ataque como defensa.

 

Todas las emociones las sentimos sin control y de forma espontánea, ninguna avisa antes, ni dice cuándo se va, lo que sí sentimos es más o menos posibilidad de manejo de nosotros mismos; es también obvio que la intensidad influye en ese “supuesto” control emocional. Las emociones tienen una función adaptativa, son nuestra manera de reaccionar ante el dolor o el placer psicológico. Igual que duele quemarse con el fuego, es ese mismo dolor el que nos salva de mayores heridas al hacernos reaccionar ante la sensación que nos genera.

 

hombre con malestar

 

En el plano emocional sucede lo mismo, la reacción de enfado es adaptativa siempre que funcione en las situaciones en las que su presencia nos ayuda a gestionar límites con otros, demandas de justicia, restablecimiento de equilibrio social…defiende los derechos cuando interpretamos que algo o alguien los está vulnerando. El enfado moviliza a la persona y la dota de energía de acción, por ello está relacionada con la violencia, parece difícil pensar en violencia sin enfado pero no todo enfado se expresa en violencia, de hecho, la emoción es algo totalmente legítimo, es la conducta que se quiere justificar la que se trata, los pensamientos que implican esa acción y la rigidez psicológica que lo acompaña.

Tratamiento de la ira

El tratamiento del enfado desproporcionado es fundamental, las personas en ocasiones viven momentos de su vida donde su malestar se expresa en rabia y temen tener conductas que tenga graves consecuencias.

Buscar las situaciones que coinciden con mayores estallidos de ira, ser conscientes de sus respuestas, atender la necesidad de cambio y tener ayuda profesional es el principio. Es fácil que en el seno familiar sea donde estas respuestas de ira sean más frecuentes. La persona acaba respondiendo en estallido a algo menos intenso, pero en cierta manera es el cúmulo de pequeñas interpretaciones las que acaban formando la respuesta final, con el consiguiente agotamiento propio y de sus familiares cercanos.

Los planteamientos de trabajo están muy centrados en la necesidad de flexibilidad psicológica, el adaptarse a las situaciones y abandonar la batalla constante de que las cosas no son como uno piensa que deben ser.

La restructuración cognitiva; se plantean otras alternativas de pensamiento, se introduce otra explicación con una base de empatía y compasión hacia el otro. Se cambia la manera de pensar y resolver las dificultades.

En la consulta las psicoeducación emocional hace que la persona se conecte con otras emociones, detrás del enfado hay miedo y tristeza. Afrontar la responsabilidad de ser mejores versiones de uno mismo es parte de la vida.



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